Durante el primer bimestre de 2026, la industria frigorífica argentina atravesó una de sus crisis de actividad más profundas de las últimas décadas registrando niveles de faena que se encuentran entre los más bajos de los últimos 47 años. Esta retracción es la consecuencia directa de factores climáticos extremos —sequías e inundaciones entre 2021 y 2025— que forzaron una liquidación anticipada de hacienda y redujeron el stock de madres. Esta falta de oferta llevó el precio del animal en pie a su nivel más alto en 15 años.